Cuando se habla de crisis de pareja, en muchas ocasiones solemos asociarlo al final de una relación, a que ya no hay vuelta atrás, no hay nada que hacer… y nada más lejos de la realidad.

Las crisis de pareja son algo inevitable en cualquier relación, por lo que es normal que, a lo largo de esta, no surja una sino varias a lo largo del tiempo. Tales crisis nacen cuando se han ido acumulando una serie de conflictos y desacuerdos sin resolver y esto provoca la desestabilización de la pareja.

Como comentábamos antes, se tiende a asociar la palabra crisis con algo negativo. Sin embargo, las crisis pueden tener una connotación positiva según desde el punto de vista que la veamos. Una crisis significa un cambio, y los cambios pueden ser para mejor, por lo que una crisis de pareja no tiene por qué significar el final de tu relación, sino todo lo contrario, puede ser un nuevo resurgir de una relación más consolidada.

Síntomas de las crisis de pareja

¿Cómo sabemos si nuestra pareja está atravesando una crisis? Aunque los síntomas de las crisis de pareja pueden ser de muy diversa índole, hay varios que se suelen repetir:

Indiferencia hacia los problemas de pareja

Suele pasar que, durante las crisis, no importa tanto lo que pase dentro de la pareja, no le damos esa importancia a las cosas como se las dábamos antes. El no discutir nunca sobre nada ni tener opiniones contrapuestas puede ser un síntoma de esa indiferencia.

Escasa implicación en la vida de pareja

No hacer cosas juntos, hacerlas cada vez más de forma individual, no contar con la opinión o el apoyo de tu pareja

Falta de entendimiento y comunicación

Habitualmente, en las crisis, la comunicación es inexistente, puesto que la falta de entendimiento ha sido tan grande que se llega al punto de evitar toda comunicación.

Actitud defensiva e irascible

En momentos de crisis solemos estar más irascibles, es más fácil que lo que nos diga nuestra pareja lo tomemos como un ataque, y por ello podemos estar constantemente en actitud defensiva.

Falta de confianza

Por la mencionada falta de comunicación, la confianza mutua disminuye, y dejamos de contar con la persona que tenemos al lado como apoyo.

Falta de intimidad y cercanía

Durante las crisis de pareja las relaciones sexuales disminuyen, así como las muestras de afecto entre ambos miembros.

 ¿Cuánto dura una crisis de pareja?

No existe un tiempo de duración establecido para una crisis de pareja. Puede ir desde unas semanas hasta varios meses. El tiempo que dure dependerá, sobre todo, de dos factores:

  • El tiempo que tardemos en ser conscientes de que nuestra pareja no está bien.
  • El tiempo que tardemos en comenzar a poner soluciones.

Muchas veces, cuando nos damos cuenta de que estamos ante una crisis de pareja, nuestra actitud es pasiva y nos limitamos simplemente a esperar que pase. Las crisis de pareja no se solucionan solas, por lo que, si no hacemos nada, corremos el riesgo de que cada vez se estropee más y el final sea la ruptura. Es por ello que debemos prestar atención a los síntomas antes descritos y comenzar a ponerle solución lo antes posible.

Llegados a este punto, es conveniente que ambos os pongáis de acuerdo en dos cosas: una, si queréis poner fin a la situación que estáis viviendo, y dos, cómo lo queréis hacer. Aquí será necesario que os pongáis de acuerdo en qué pasos vais a dar y, según en qué momento de la crisis estéis, consensuar si lo vais a solucionar solos, o por el contrario, vais a acudir a un profesional para que os guíe en el camino.

¿En qué momentos de la relación surgen las crisis de pareja?

Tenemos que tener en cuenta que una crisis de pareja puede llegar en cualquier momento de la relación. No obstante, hay momentos en los que son más comunes que las crisis aparezcan:

Crisis post-enamoramiento:

Coincide con el final de la etapa del enamoramiento. Es cuando nos damos cuenta de que nuestra pareja no es tan perfecta como creíamos y comenzamos a ver sus defectos. Es el final de la idealización.

Crisis de formalización del compromiso:

En este momento la pareja está consolidada y llega la hora de aumentar el compromiso. Plantearse la convivencia, formalizar la relación… este aspecto puede acarrear graves conflictos, nos hace cuestionarnos la estabilidad más a largo plazo de nuestra elección y, además, tanto preparar una boda como la convivencia, exponen a la pareja a nuevos estresores a gestionar juntos.

Crisis con la llegada de los hijos:

En esta etapa comienzan a tener protagonismo los hijos. La pareja se descuida mutuamente por prestar más atención a estos, y se ve afectada por ellos. No hay tanta intimidad, disminuyen las relaciones sexuales y el tiempo compartido, las parejas se enfrentan a nuevos roles y tomas de decisiones, con un nivel de estrés mayor al vivido hasta ese momento.

Crisis del nido vacío:

Cuando los hijos se van de casa, la pareja se vuelve a ver sola. Tienen más tiempo para ellos y vuelven a tener una relación de dos. Después de tantos años, en los que los hijos han estado en medio, esto puede ser complicado de conseguir.

 ¿Cómo superar una crisis de pareja?

Lo más importante para resolver conflictos y superar una crisis de pareja es que ambos miembros estén dispuestos a ello y pongan de su parte. Si en esto se está de acuerdo, habrá una serie de pautas a seguir para poder superar juntos la crisis:

Una pareja tiene que comunicarse. En ocasiones, tener una buena comunicación no es fácil, y en vez de ayudar puede empeorar aún más la situación. Para tener una comunicación positiva es necesario:

  • No imponer la propia opinión: no se trata de quién tiene razón, sino de llegar a un entendimiento común.
  • Utilizar “mensajes yo”: hablar siempre desde lo que uno hace o necesita, sin recriminaciones.
  • Escucha activa: es muy importante que aprendamos a escuchar qué nos quiere decir el otro, será la única manera de que podamos entendernos.
  • Ser asertivo: esto tiene relación con el punto anterior. Tan importante es escuchar como saber expresar lo que pensamos y sentimos. Hacerlo de manera concisa, clara y directa, pero con empatía e intentando no herir a la otra persona, será la mejor forma de hacerlo. 

No culpabilizar:

No se trata de decir constantemente lo que el otro hace mal, sino de que cada uno se responsabilice de su parte de culpa. La pareja siempre es cosa de dos.

Dejar atrás el rencor:

Si queremos superar la crisis es el momento de comenzar desde cero. Si sacamos a relucir el pasado en cada discusión, nunca avanzaremos en la relación, nos quedaremos estancados y la crisis perdurará.

No centrarse en las cosas negativas:

Todas las relaciones tienen cosas positivas y negativas, vamos a centrarnos en las positivas. Buscadlas, recordad por qué estáis juntos, qué cosas os han hecho ser lo que sois.

Compartir tiempo juntos:

Es importante hacer actividades juntos, cosas que os gusten a los dos. No obstante, también es importante que cada uno tenga su espacio, hay que encontrar el punto intermedio.

Normalizar los desacuerdos y las diferencias de opinión:

Cada uno tiene ideas propias, por lo que es normal no estar de acuerdo en todo, tener diferencias de opinión y pensar de manera diferente en algunos asuntos.

Recuerda: cambiemos la idea negativa que tenemos de las crisis de pareja. Las crisis implican cambios, y los cambios pueden hacer que el vínculo se refuerce y que la pareja salga beneficiada al superar la crisis.

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